Las activistas mexicanas Violeta Núñez Rodríguez y Sol González Eguía denunciaron haber sido víctimas de tortura física y psicológica luego de ser interceptadas y retenidas por fuerzas israelíes mientras participaban en la misión humanitaria Global Sumud Flotilla rumbo a Gaza. Ambas arribaron este jueves a la Ciudad de México, donde exigieron al gobierno de Claudia Sheinbaum romper relaciones con Israel.
A su llegada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, las integrantes de la flotilla fueron recibidas por familiares, activistas y simpatizantes de la causa palestina entre consignas y demandas de justicia. Las mexicanas aseguraron que fueron “secuestradas en aguas internacionales” y posteriormente trasladadas a un “buque cárcel”, donde permanecieron retenidas durante tres días.
Violeta Núñez, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, afirmó que durante la detención sufrieron diversas formas de maltrato y tortura. Señaló que decenas de participantes de la flotilla resultaron lesionados, algunos con fracturas, y denunció que varias personas fueron víctimas de agresiones sexuales y aplicación de sustancias desconocidas.
Por su parte, Sol González Eguía sostuvo que los tratos recibidos por parte de militares israelíes constituyeron violaciones graves a los derechos humanos y advirtió que si eso ocurrió bajo observación internacional, la situación de la población palestina podría ser aún más grave.
Las activistas anunciaron que solicitaron una audiencia con la presidenta Claudia Sheinbaum para relatar directamente lo ocurrido y pedir una postura más firme del gobierno mexicano frente a Israel. También adelantaron que presentarán denuncias ante organismos internacionales de derechos humanos.
La flotilla Global Sumud formaba parte de una iniciativa internacional que buscaba llevar ayuda humanitaria a Gaza. Días antes, la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana había solicitado a Israel garantizar la seguridad y los derechos de los connacionales detenidos durante la operación militar contra las embarcaciones.
Fuente: La Jornada