Durante los trabajos de salvamento arqueológico para el Tren de Pasajeros México-Querétaro, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha realizado un importante hallazgo en Tula, Hidalgo. En el sitio conocido como Ignacio Zaragoza, los especialistas descubrieron una serie de contextos funerarios que datan de la época teotihuacana,...
mayo 19, 2026
Durante los trabajos de salvamento arqueológico para el Tren de Pasajeros México-Querétaro, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha realizado un importante hallazgo en Tula, Hidalgo. En el sitio conocido como Ignacio Zaragoza, los especialistas descubrieron una serie de contextos funerarios que datan de la época teotihuacana, específicamente de las fases Tlamimilolpan (225-350 d.C.) y Xolalpan (350-550 d.C.).
Entre los descubrimientos destacan más de una decena de entierros individuales y colectivos. Estos fueron localizados tanto en cistas superficiales como en tumbas subterráneas similares a las “de tiro”. En una de estas cámaras mortuorias se hallaron los restos óseos de ocho individuos, en su mayoría adultos, acompañados de una notable ofrenda compuesta por 47 vasijas miniatura, pendientes de concha nácar y vasos esgrafiados.
Los arqueólogos señalan que este asentamiento formaba parte de una amplia red regional durante el periodo Clásico. Se cree que la zona funcionaba como un banco de extracción de materiales, especialmente de cal, la cual era vital para los recubrimientos arquitectónicos de Teotihuacan, ubicada a 90 kilómetros de distancia.
Este hallazgo resulta fundamental para comprender las creencias, la organización social y las formas de vida de los antiguos habitantes de la región, demostrando que el desarrollo de infraestructura puede ir de la mano con la investigación y el cuidado de nuestro patrimonio histórico.
Fuente: INAH