El gobierno de México solicitó formalmente a Estados Unidos que modifique los aranceles que aplica a la importación de autos que no cumplen con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), reduciéndolos de 27.5% a 15%, anunció el secretario de Economía, Marcelo Ebrard,...
enero 15, 2026
El gobierno de México solicitó formalmente a Estados Unidos que modifique los aranceles que aplica a la importación de autos que no cumplen con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), reduciéndolos de 27.5% a 15%, anunció el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, desde la conferencia de prensa matutina en el Palacio Nacional.
Actualmente Estados Unidos grava ese tipo de vehículos con una tarifa combinada de 27.5%, que incluye un arancel general de 2.5% (Nación Más Favorecida) más un cargo adicional del 25% para productos que no cumplen con el T-MEC. La propuesta mexicana busca homologar ese gravamen al nivel que aplica Washington con otras regiones, como la Unión Europea, Japón y Corea del Sur, que ya acordaron reducciones de sus aranceles a alrededor del 15%, explicó Ebrard.
Según el titular de la Secretaría de Economía, dicha reducción equivaldría a un arancel efectivo de 13% para las importaciones estadounidenses de vehículos de pasajeros y camiones originarios de México. Además, subrayó que esta medida facilitaría que los productos mexicanos no tengan costos arancelarios más altos que los de países como Japón, Corea del Sur o Alemania.
La solicitud se enmarca en la revisión obligatoria del T-MEC —que debe concluir el 1 de julio de 2026— y en el contexto de negociaciones más amplias sobre el futuro del tratado comercial, que incluye temas como reglas de origen, mecanismos de solución de controversias y aspectos laborales.
El sector automotriz mexicano ha enfrentado retos adicionales por los requisitos de contenido regional y las tarifas que se han impuesto en los últimos meses, lo que ha generado discusiones sobre cómo mejorar la competitividad de la industria en el mercado norteamericano.
Fuente: El economista