México inició 2026 con un nivel histórico en la importación de maíz, consolidando su creciente dependencia del grano extranjero, principalmente proveniente de Estados Unidos, de acuerdo con datos oficiales y análisis del sector agroalimentario.
En enero, las compras externas de maíz —tanto blanco como amarillo— alcanzaron cerca de 1.97 millones de toneladas, lo que representó un incremento de 24.7% respecto al mismo mes de 2025, marcando un récord para un inicio de año.
En términos de valor, las importaciones sumaron 403 millones de dólares, un aumento anual de 15.8%, reflejo de una mayor demanda interna y de condiciones favorables para adquirir grano en el extranjero.
El aumento en las importaciones ocurre en un contexto en el que México se ha consolidado como el mayor importador mundial de maíz, pese a ser uno de los principales productores.
Especialistas advierten que este fenómeno responde a varios factores:
- Precios internacionales bajos, especialmente del maíz estadounidense
- Tipo de cambio favorable para importar
- Mayor demanda interna, sobre todo del sector pecuario
- Falta de rentabilidad para productores nacionales
Esta combinación ha provocado que el grano importado resulte más competitivo que el producido en el país, presionando los precios internos y dificultando la comercialización de cosechas locales.
Maíz blanco, el que más crece
Uno de los datos más relevantes es el incremento en las importaciones de maíz blanco, básico en la dieta mexicana.
En el arranque de 2026, este tipo de grano registró un crecimiento de hasta casi 300% anual, lo que refleja cambios importantes en el abastecimiento nacional, incluso en productos clave como la tortilla.
El récord de importaciones reabre el debate sobre la autosuficiencia alimentaria. Analistas señalan que el país podría cerrar el año con cifras históricas, superando los 26 millones de toneladas importadas, lo que implicaría que más de la mitad del consumo nacional dependa del exterior.
Este escenario plantea retos para la política agrícola, ya que mientras la industria se beneficia de insumos más baratos, los productores nacionales enfrentan un entorno cada vez más adverso.
Fuente: La Jornada