Política

México y Estados Unidos fortalecen cooperación en seguridad pese a tensión por visa de Andy López Beltrán

México y Estados Unidos buscan mantener encauzada su cooperación en materia de seguridad, pese a la tensión diplomática generada por la cancelación de la visa de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo con EL PAÍS, el vínculo bilateral atraviesa un escenario de...

agosto 17, 2026

México y Estados Unidos buscan mantener encauzada su cooperación en materia de seguridad, pese a la tensión diplomática generada por la cancelación de la visa de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con EL PAÍS, el vínculo bilateral atraviesa un escenario de contrastes: mientras el caso de López Beltrán provocó críticas desde Morena y acusaciones de injerencia política contra Washington, los gobiernos de ambos países han mantenido abiertos los canales de colaboración en seguridad.

Uno de los principales indicios de esta continuidad es el anuncio del embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, sobre un nuevo acuerdo relacionado con la compra de drones estadounidenses por parte de México, como parte del fortalecimiento de las capacidades de seguridad.

A esto se suma la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de autorizar al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, para participar en una conferencia de la DEA en Argentina, lo que representa otro espacio de coordinación entre autoridades de ambos países.

La cooperación ocurre mientras Washington mantiene una política de presión sobre funcionarios y políticos mexicanos a través de la cancelación de visas y otras acciones relacionadas con investigaciones de seguridad y crimen organizado.

La revocación de la visa de López Beltrán provocó una respuesta política en México. El hijo del expresidente aseguró que la medida fue una decisión con motivaciones políticas y cuestionó que existieran pruebas que lo vincularan con algún delito.

La presidenta Sheinbaum calificó la medida como un posible acto de injerencia y defendió la soberanía mexicana, aunque ha insistido en que el episodio no debe traducirse en una ruptura de la relación bilateral.

La Embajada de Estados Unidos, por su parte, señaló que las visas pueden ser canceladas cuando existan razones para hacerlo, sin importar el estatus o afiliación política de sus titulares.

El episodio evidencia la complejidad de la relación entre ambos países: mientras existen diferencias políticas y diplomáticas cada vez más visibles, la cooperación contra el crimen organizado y en materia de seguridad continúa siendo un área prioritaria.

A pesar del conflicto generado por la visa de López Beltrán y de otros desencuentros recientes, México y Estados Unidos mantienen mecanismos de coordinación que buscan evitar que las disputas políticas afecten completamente la agenda de seguridad compartida.

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