El modelo agroalimentario derivado del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está acelerando el deterioro del campo mexicano, al favorecer las importaciones y debilitar la producción nacional, denunciaron organizaciones campesinas y especialistas. De acuerdo con la información publicada por La Jornada, productores sostienen que el esquema de...
abril 7, 2026
El modelo agroalimentario derivado del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está acelerando el deterioro del campo mexicano, al favorecer las importaciones y debilitar la producción nacional, denunciaron organizaciones campesinas y especialistas.
De acuerdo con la información publicada por La Jornada, productores sostienen que el esquema de libre comercio ha colocado a los agricultores mexicanos en condiciones de desventaja frente a sus socios comerciales, particularmente Estados Unidos, donde existen mayores subsidios y apoyos al sector.
Uno de los principales efectos señalados es el aumento de la dependencia alimentaria. Antes del antiguo TLCAN, las importaciones agrícolas representaban alrededor del 10% de la producción nacional; actualmente, superan más de la mitad en productos básicos como maíz y frijol.
Este fenómeno ha sido impulsado por reglas de mercado que permiten la entrada de granos a precios más bajos, desplazando la producción local y afectando directamente los ingresos de campesinos.
Productores advierten que el campo enfrenta una crisis estructural: altos costos de insumos —como fertilizantes y diésel—, falta de financiamiento y escasos apoyos gubernamentales.
En este contexto, el T-MEC agrava la situación al abrir el mercado sin mecanismos efectivos de protección para pequeños y medianos productores.
Organizaciones campesinas han alertado que México se encamina a depender casi totalmente de las importaciones de alimentos, lo que pone en riesgo la soberanía alimentaria del país.
Por ello, diversos sectores han exigido la exclusión de granos básicos del tratado comercial o una revisión profunda del modelo agroalimentario vigente.
La inconformidad ha derivado en movilizaciones y protestas en distintas regiones del país, donde los productores demandan precios justos, mayor inversión pública y políticas que fortalezcan la producción nacional frente a la competencia internacional.
En medio de la próxima revisión del T-MEC, el campo mexicano se coloca como uno de los sectores más críticos, al evidenciar los costos sociales de un modelo comercial que, según denuncian, ha beneficiado más a las importaciones que a quienes producen en el país.